La niña de Marrakech

La niña de Marrakech

¿Cuántos años tendrá? ¿Siete, ocho? Cae la tarde en Marrakech, la temperatura está bajando rápidamente y de repente, aunque durante el día parecía que estábamos en primavera, recordamos que es invierno. Ella está sentada sobre una manta pequeña, apoyada contra una fría puerta metálica en un estrecho y sucio callejón, con un abrigo, su pañuelo en la cabeza y los pies descalzos. Con un libro del colegio en las manos. Escribe en un cuadernillo delgado con un bolígrafo azul, leyendo antes en voz baja algunos párrafos del libro. No se da cuenta de que la miro, estudiando absorta, sonriendo sola a ratos. Veo su mochila rosa de dibujitos a su lado en la calle junto a sus zapatillas.

Sólo levanta la cabeza para atender la llamada de su padre, que unos metros más allá trabaja en un puesto del zoco. Le responde en árabe algo que no entiendo, vuelve a sonreír y baja la mirada de nuevo a su libro.

Frente a ella, hay una pequeña cesta con pañuelos de papel. Se supone que los vende, pero ella solo lee y escribe, no presta atención a los turistas, no los persigue para que le compren como hacen muchas otras niñas en la ciudad. El mundo para ella ahora mismo son sus deberes. Vuelve a leer en voz baja, vuelve a escribir.

Ojalá ninguna niña, ningún niño, en todo el mundo, tuviera que estudiar a la intemperie, con la espalda apoyada en una pared fría, mientras vende pañuelos de papel. Desgraciadamente, esta foto no es única. Millones de peques en todo el mundo ni siquiera van a la escuela. Para ser exactos, más de 260 millones, según datos de la Unesco. Aún así, es esta una imagen para la esperanza: pese a la falta de recursos, a la escasez, a los obstáculos, esta pequeña niña marroquí estaba disfrutando su tarde de aprendizaje. Y ya sabemos que la educación -y la actitud- pueden cambiar el mundo.

Deja un comentario

error: Content is protected!!

Pin It on Pinterest