#Quieroviajarsinmiedo

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Este post es un homenaje a María Trinidad Mathus Tenorio (Sirena Marmaid), mujer, mexicana, violada y asesinada en una playa de Costa Rica el pasado sábado 4 de agosto. La foto es de su última publicación de Instagram y a Arantxa López Gutiérrez, de 31 años, española también violada y asesinada el pasado fin de semana en otra zona turística costarricense, cuando fue a dar un paseo sola en las inmediaciones de su hotel. 

 

«¿Te vas a India sola? Estás loca»

«¿Te vas a Irán sola? Estás loca»

«¿Te vas a Brasil sola? Estás loca»

«¿Se van a Tailandia SOLAS? Están locas»

En el último ejemplo, las que íbamos «solas» éramos una amiga y yo, porque viajar sola no significa viajar sin compañía, viajar sola en este mundo machista significa viajar sin un hombre al lado,  porque al parecer solo nos respetan si tenemos a un macho junto a nosotras. No importa si somos cuatro mujeres viajando juntas, igual algún idiota nos va a preguntar «¿Por qué tan solitas?»

Soy una mujer, soy Ivannia, pero puedo ser María Trinidad, Arantxa, Marina o María José, Paula, Natalia, Andrea… Ponme el nombre que quieras. He viajado por más de 75 países, muchos de ellos sola. Y les tengo noticias: yo viajo con miedo. Viajo con miedo a Camboya, a Argentina o a Alemania. ¿Por qué voy si me da miedo? Porque así vivimos las mujeres, con miedo. No sentí miedo por primera vez cuando me vine a mochilear a Europa con 21 años. El miedo lo sentí por primera vez a los siete años cuando un vecino adolescente me tocó el culo y me dijo «rica» mientras yo jugaba en la acera con mis amigas. El miedo lo sentía volviendo a casa sola por la noche cuando trabaja en turno nocturno en una emisora de radio con 20 años. Cuando a los 17 tenía que pedirle a algún amigo que me acompañara a casa después de salir. Cuando mi mamá tenía que ir a recogerme a algún sitio para que no tomara un taxi.

Porque ser mujer es muchas veces vivir con miedo. En tu país de nacimiento o en otros. En la calle, en el trabajo, en la universidad, en el transporte público. Miedo a que te digan vulgaridades, a que te toquen, a que te sigan, a que te acosen, a que te violen, a que te asalten, a que te maten. Y ahora encima la cosa no acaba con la muerte, porque luego de que te asesinan los medios publican la foto de tu cuerpo desnudo tirado en una playa, como ha hecho con María Trinidad un periódico costarricense. No nos respetan ni vivas ni muertas.

Y cuando viajo sola, tengo que empezar por conocer si el destino al que voy es seguro. Si uso Coachsurfing, me alojo con familias donde haya mujeres, nunca con hombres solos, no salgo de noche, elijo vuelos que me permitan no tener que salir de madrugada o llegar de noche; no comparto habitación en los hostales, duermo en hoteles ubicados en zonas seguras, pongo mi maleta siempre en la puerta aunque esté alojada en un hotel caro. ¿Y saben qué? Es terrible tener que hacer todo eso, estar preocupada por tu seguridad todo el tiempo. YO NO QUIERO HACER TODO ESTO. Quiero salir a cualquier hora, hablar con quien me de la gana. Por más valiente que creas ser, siempre estás con las antenitas encendidas para detectar una situación de riesgo. De hecho, todo eso que hago ahora cuando viajo sola lo he aprendido con los años de experiencia, porque me he llevado suficientes sustos. Y aún así, te pasan cosas. No tendría que ser así. Y la pregunta más triste de todo es: ¿Por qué? ¿Por qué tenemos que ser nosotras quienes nos cuidemos de lo que hacemos, de lo que no hacemos, de las bebidas que tomamos, de la ropa que usamos, de las horas a las que caminamos?

¿Estamos locas por vestirnos como queremos, por viajar donde queremos, por ir sin compañía masculina donde nos apetezca? No, no estamos locas.

Pero en el caso de María Trinidad, como de tantas otras mujeres, he tenido que leer que la culpa fue de ella. Por viajar sola, por vestirse provocativa, por llevar tatuajes y piercings, por salir de noche, por hablar con desconocidos, por ir «solo» con otra chica. En el caso de Arantxa, por salir a caminar sin su marido.

¡BASTA YA! La culpa NUNCA es de la víctima. El único culpable de violar es el violador, la culpa de matar es del asesino.

No somos locas, ni tontas, ni imprudentes. Somos seres humanos que queremos ser libres. Queremos viajar sin miedo. Vivir sin miedo.

Yo seguiré viajando sola, como tantas mujeres que sueñan como María Trinidad y Arantxa con conocer el mundo.  Viajeras que vivimos con la esperanza de que la sociedad no siga solo educándonos a nosotras para cuidarnos, sino educando a los hombres para que no nos ataquen.

Les dejo aquí el documental «Cuidate, nena», un proyecto de la becaria de la Fundación Carolina Ludmila Fernández López que reflexiona acerca de cómo se cuenta la violencia contra las mujeres a partir del caso del asesinato de dos jóvenes viajeras argentinas ocurrido en Ecuador en febrero de 2016.

#Quieroviajarsinmiedo  #Vivasnosqueremos  #NoViajabanSolas

 

 

 

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